principio de experiencia

El cerebro no mira desde cero: así funciona el principio de experiencia de Gestalt

¿Por qué reconoces un botón aunque nadie te diga qué hace?

Mira cualquier página web.

Ves una lupa y entiendes que sirve para buscar.
Ves un carrito y sabes que ahí están tus compras.
Ves un triángulo apuntando hacia la derecha y sabes que probablemente puedes reproducir un video.

Nadie tiene que explicártelo.

¿Entonces cómo lo sabes?

La respuesta está, en parte, en algo que has aprendido con el tiempo: tu cerebro interpreta lo que ve usando experiencias anteriores.

Eso es justamente lo que busca explicar el principio de experiencia de Gestalt: ciertos estímulos pueden ser interpretados de acuerdo con lo que ya hemos visto, aprendido o experimentado anteriormente. En otras palabras, nuestra percepción no empieza desde cero.

Y esto no solamente ocurre cuando miramos una imagen. También está presente cuando usamos una web, una aplicación, leemos un mensaje o reconocemos un símbolo.

¿Qué es el principio de experiencia de Gestalt?

El principio de experiencia sostiene que tendemos a percibir e interpretar determinados elementos basándonos en nuestra experiencia previa.

Por ejemplo, si ves esto:

🔴 🟡 🟢

Probablemente pienses inmediatamente en un semáforo.

No necesitas ver los postes, la calle o los autos. Has aprendido que esos tres colores, colocados de determinada manera, forman parte de una señal de tránsito.

La interpretación aparece rápidamente porque existe una asociación previa.

En diseño y experiencia de usuario, este principio se aprovecha utilizando convenciones que las personas ya conocen. Un ejemplo sencillo es utilizar una lupa para representar la búsqueda o un carrito para representar compras.

Pero hay algo importante

La experiencia no es exactamente igual para todos.

Lo que resulta familiar para una persona puede no serlo para otra. La cultura, la educación, la edad, el contexto y las experiencias personales pueden modificar la forma en que interpretamos determinados estímulos. La investigación contemporánea sobre percepción también reconoce que la experiencia previa puede influir en distintos aspectos de la organización perceptual.

Por eso, este principio no significa que todos vayamos a interpretar absolutamente todo de la misma manera.

Significa que lo que ya conocemos puede convertirse en una pista muy potente para entender algo nuevo.

Una forma sencilla de entenderlo

Imagina que entras por primera vez a una cafetería.

Ves una máquina con una pantalla táctil, varios botones y algunos símbolos.

No conoces esa máquina.

Pero reconoces un símbolo de una taza. También ves una flecha hacia atrás y un botón con un signo de suma.

Tu cerebro comienza a hacer asociaciones:

taza → bebida
flecha → regresar
+ → agregar

No necesitas aprender todo desde cero.

Tu experiencia anterior con otros objetos, aplicaciones y sistemas te ayuda a darle significado a lo que estás viendo.

Eso es precisamente lo interesante del principio de experiencia.

¿Dónde vemos el principio de experiencia en la vida cotidiana?

Lo más curioso es que probablemente lo utilizas todos los días sin darte cuenta.

1. El semáforo 🚦

principio de experiencia

Es uno de los ejemplos más fáciles de entender.

Rojo significa detenerse.
Verde significa avanzar.

Esta interpretación no está escrita en los propios colores. La hemos aprendido mediante la experiencia y las convenciones sociales.

Por eso, cuando vemos esos colores en determinados contextos, no necesitamos detenernos a analizar qué significan.

Reconocemos primero e interpretamos después.

2. La lupa 🔍 para buscar

En una página web, una aplicación o incluso un programa de escritorio, una lupa suele indicar búsqueda.

Google y otros sistemas utilizan este tipo de iconografía porque las personas ya han aprendido esa asociación.

Google, por ejemplo, mantiene dentro de sus sistemas de diseño una biblioteca de iconos pensados para representar conceptos universales de forma sencilla y reconocible.

La idea detrás de esto es muy simple:

No hagas que el usuario aprenda lo que ya sabe.

3. El botón de reproducción ▶️

Hay formas que prácticamente se han convertido en un lenguaje visual.

Un triángulo apuntando hacia la derecha suele asociarse con reproducir.

Esto es especialmente evidente en plataformas de video. YouTube, por ejemplo, trabaja constantemente en mantener una interfaz intuitiva y reconoce la importancia de no romper la familiaridad que los usuarios han construido con el producto a lo largo del tiempo.

La clave está en que el usuario pueda pensar:

“Ah, ya sé para qué sirve esto”.

Y continuar.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el diseño web?

Muchísimo.

Cuando una persona entra a una página web no quiere tomar una clase para aprender a utilizarla.

Quiere encontrar algo, comprar, leer, registrarse, contactar o continuar navegando.

Por eso, el principio de experiencia es especialmente útil en UX y diseño de interfaces.

Una persona llega a tu página con una especie de “biblioteca mental” de experiencias anteriores.

Ya sabe, por ejemplo, que:

  • el logo normalmente lleva a la página principal;
  • una lupa sirve para buscar;
  • un carrito contiene productos;
  • una X suele cerrar una ventana;
  • una flecha permite avanzar o volver;
  • un botón destacado invita a realizar una acción.

Estas convenciones hacen que una interfaz resulte más familiar.

De hecho, el conocido principio de Jakob Nielsen sobre experiencia de usuario parte justamente de una idea relacionada: las personas pasan gran parte de su tiempo usando otros sitios, por lo que llegan a una nueva web con expectativas sobre cómo debería funcionar.

¿Por qué todos esperamos encontrar ciertas cosas en una web?

principio de experiencia

Imagina que entras a una tienda online.

Quieres comprar unas zapatillas.

Esperas algo parecido a esto:

Producto → precio → información → botón de compra → carrito → pago

Ahora imagina que la tienda decide hacer algo “súper creativo”.

El carrito ya no tiene forma de carrito.

El botón para comprar está escondido dentro de una ilustración.

El menú aparece solamente cuando haces clic en una parte de la imagen que no parece interactiva.

Visualmente quizá sea impresionante.

Pero hay un problema:

tendrás que aprender cómo funciona.

Y ahí aparece una de las grandes enseñanzas del principio de experiencia:

Ser diferente no siempre significa ser más fácil de usar.

La experiencia previa del usuario es una herramienta que puedes aprovechar en lugar de luchar contra ella.

Nielsen Norman Group señala justamente que las personas suelen preferir diseños que siguen convenciones conocidas y que utilizar patrones familiares puede mejorar la usabilidad.

Principio de experiencia: familiaridad antes que complicación

Aquí hay una idea que vale oro para cualquier diseñador:

No todo necesita ser novedoso.

A veces un diseñador piensa:

“Quiero crear algo totalmente diferente”.

Pero el usuario puede pensar:

“¿Y esto cómo funciona?”

Ese pequeño choque puede generar confusión.

Por eso, una buena solución suele ser:

mantener familiar la función y darle personalidad a la apariencia.

Por ejemplo:

Puedes diseñar un botón con una identidad visual propia, usar una tipografía diferente o una estética moderna.

Pero sigue siendo buena idea que el usuario pueda reconocer que eso es un botón.

La creatividad no tiene por qué desaparecer.

Simplemente tiene que convivir con aquello que las personas ya conocen.

El principio de experiencia también depende de la cultura

Aquí encontramos una parte bastante interesante.

Una asociación puede ser muy evidente para una persona y completamente diferente para otra.

Los colores son un buen ejemplo.

El significado que atribuimos a determinados colores puede cambiar dependiendo de la cultura y del contexto. Incluso algunos símbolos que parecen universales pueden tener interpretaciones diferentes.

Por eso, cuando diseñamos para un público específico, conviene conocer sus costumbres y referencias.

Esto es especialmente importante cuando una página web está dirigida a personas de distintos países.

La experiencia del usuario también tiene contexto.

¿Cómo aplicar el principio de experiencia de Gestalt en diseño?

No necesitas hacer algo complicado.

Puedes empezar con estas cinco ideas.

Usa símbolos que la gente ya reconoce

¿Necesitas representar búsqueda?

Una lupa probablemente sea más fácil de comprender que inventar un símbolo completamente nuevo.

Respeta patrones familiares

La navegación, los formularios, los botones y otros elementos tienen convenciones bastante conocidas.

Cambiar todo solo por “hacerlo diferente” puede jugar en contra.

Haz que las acciones importantes sean reconocibles

El usuario debería poder distinguir qué puede pulsar, qué puede abrir y qué es simplemente información.

Piensa en quién utilizará el diseño

No asumas que todas las personas tienen exactamente las mismas experiencias.

Tu público puede tener hábitos, referencias culturales y conocimientos diferentes.

Prueba el diseño con usuarios reales

Esta parte es fundamental.

Puedes pensar que algo es obvio porque tú lo has diseñado y lo has visto cientos de veces.

Pero para alguien que lo ve por primera vez puede no serlo.

Un ejemplo rápido: dos menús

Imagina dos sitios web.

Sitio A

☰ Menú

El símbolo aparece en una posición conocida y al tocarlo aparecen las opciones.

Sitio B

Un pequeño círculo decorativo en una esquina abre las opciones, pero no parece un botón.

¿Cuál requiere menos aprendizaje?

Probablemente el primero.

¿Por qué?

Porque estás aprovechando una experiencia que el usuario ya posee.

No necesita preguntarse:

“¿Qué significa este símbolo?”

Simplemente reconoce el patrón.

El principio de experiencia y la psicología detrás de la percepción

La Gestalt nació como una corriente de la psicología interesada en entender cómo organizamos y damos sentido a aquello que percibimos. Una de sus ideas centrales es que no somos simples receptores pasivos de estímulos: nuestra percepción organiza la información y construye una interpretación.

La investigación posterior ha mostrado además que la percepción puede verse influida tanto por características del estímulo como por factores relacionados con la experiencia previa, la familiaridad y la atención.

Por eso, cuando hablamos del principio de experiencia de Gestalt, no estamos hablando solamente de diseño gráfico.

Estamos hablando de algo muy cotidiano:

vemos algo nuevo, pero nuestro cerebro intenta entenderlo utilizando lo que ya conoce.

Entonces, ¿cuál es la idea principal?

Podemos resumir todo el principio en una frase:

Las experiencias anteriores ayudan a darle significado a lo que estamos viendo ahora.

Y eso tiene una aplicación enorme en el diseño.

Una web fácil de entender no siempre es la que tiene más efectos, más animaciones o más elementos innovadores.

Muchas veces es la que logra decirle al usuario, sin explicaciones:

“Tranqui, esto ya lo conoces”.

Ese pequeño sentimiento de familiaridad hace que una interfaz se sienta mucho más natural.

¿Qué puede aprender un diseñador de este principio?

El principio de experiencia nos recuerda que el usuario no llega a nuestra página con la mente en blanco.

Llega con años de experiencias.

Ha utilizado aplicaciones.
Ha comprado por internet.
Ha visto botones.
Ha usado buscadores.
Ha llenado formularios.
Ha visto iconos.
Ha aprendido símbolos.

Todo eso forma parte de su manera de interpretar una interfaz.

Por eso, antes de inventar una nueva forma de hacer las cosas, vale la pena preguntarse:

¿El usuario necesita aprender algo nuevo o puedo apoyarme en algo que ya conoce?

Muchas veces, la mejor experiencia no consiste en sorprenderlo.

Consiste en hacer que piense:

“Ah, claro. Esto sé cómo usarlo”.

Y ahí es donde el principio de experiencia de Gestalt se vuelve realmente útil.

Conclusión

El principio de experiencia de Gestalt nos muestra que nuestra percepción está relacionada con aquello que ya hemos vivido, aprendido y visto anteriormente.

Desde un semáforo hasta el icono de una lupa, una gran cantidad de elementos que utilizamos todos los días funcionan porque hemos aprendido a reconocerlos.

En diseño web, UX y comunicación visual, aprovechar esta familiaridad puede facilitar la comprensión, reducir el esfuerzo innecesario y hacer que una interfaz resulte más intuitiva. Las convenciones no eliminan la creatividad; pueden convertirse en la base sobre la cual construir un diseño propio.

Al final, una buena pregunta para cualquier diseño es bastante sencilla:

¿Estoy haciendo que el usuario descubra algo nuevo o estoy ayudándolo a reconocer algo que ya conoce?

La respuesta puede cambiar por completo la experiencia.

Cuando vemos una carretera desaparecer detrás de una montaña, no pensamos que termina allí y que otra carretera comienza al otro lado. Entendemos que es el mismo camino, aunque una parte esté escondida. Esa forma natural de seguir un recorrido explica el principio de continuidad de Gestalt.